Blog personal

La expresión del dolor durante la terapia física

Hace unos días leí una publicación de la bella Magali Muller y su proyecto Tierra de madres en el que reflexionaba sobre cómo reaccionamos cuando nos hacemos una herida o cuando es uno de nuestros hijos el que la sufre. Leí “negación del dolor”, “valentía de un tú si puedes”, “poder vivir y expresar el dolor sin que nadie juzgue si es mucho o poco”. Al momento conecté con lo que observo en mi trabajo respecto a la expresión del dolor. 

Las terapias que aplico frecuentemente producen dolor y éste es la principal guía para modular la intensidad del tratamiento y así respetar la fisiología de los tejidos. Pero hay personas que les cuesta mucho expresar su dolor y esto dificulta los procesos de rehabilitación. 

Cada vez que una persona viene a consulta por primera vez, intento explicar de manera clara y sencilla la importancia de respetar una intensidad de dolor moderada durante la terapia, para así evitar una inflamación muy elevada de los tejidos. Lo que ocurre normalmente es que la persona expresa el dolor cuando la intensidad es alta, por lo cual, en las primeras sesiones es frecuente que pregunte a la persona a menudo cómo va sintiendo el dolor. A veces escucho frases del tipo “tú dale no más, que yo aguanto”, “no te preocupes, tengo mucha tolerancia al dolor”, pero ¿de dónde vienen estas afirmaciones?. Intuyo que las respuestas tienen mucho que ver con las reflexiones que compartió Magali en su publicación; ¿cuántas veces en nuestra infancia al hacernos daño nos faltaron las siguientes cosas?:

Una mirada empática

Un abrazo sincero

Un canto entonado e improvisado

Poder vivir y expresar el dolor sin que nadie juzgue si es mucho o poco…

La experiencia del dolor es una experiencia compleja que está influenciada por múltiples y diversos factores; por ejemplo, aspectos fisiológicos, experiencias dolorosas previas, factores emocionales o incluso factores culturales. En la cultura occidental se aceptan como valor algunos aspectos relacionados con el dolor:

Aguantar el dolor como signo de valentía

Aguantar el dolor como signo de virilidad

Aguantar el dolor como signo de madurez

Aguantar el dolor como signo de fortaleza

Así, la expresión del dolor muchas veces queda reprimida por el miedo (a veces inconsciente) a ser juzgado por el entorno social. 

Expresar el dolor alivia, y sobretodo alivia cuando hay un otro que le da un espacio a nuestra experiencia.

Te invito a expresar y respetar tu dolor, aunque sea en tu intimidad, en voz baja. También te invito a respetar el dolor del otro. 

Nadie puede sentir lo que el otro siente.

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