Blog personal

El descanso sagrado

Este invierno ha sido duro, a partir del fin de año pasado fuimos enfermando todos en la familia y ha puesto de manifiesto el cansancio que venimos arrastrando desde hace tiempo y, principalmente, desde que nos vinimos a vivir a Mallorca. El cambio de hábitat trajo consigo un montón de cambios a nivel personal y familiar, crisis, adaptación, crecimiento, dolor, soledad, nuevas relaciones humanas, nuevos desafíos… El venir acá nos dejó casi sin red de apoyo en la crianza de nuestros hijos, aunque poco a poco estamos formando una nueva entre vecinos y amigos, pero el proceso de generar confianzas ha sido lento. Criar y acompañar a mis hijos pequeños sin ayuda ha sido difícil, maravilloso y AGOTADOR, es un «trabajo» que realizo las 24 horas del día, los 7 días de la semana; me cansa física, mental y emocionalmente, porque me deja escaso espacio para actividades tan importantes para mi como dormir bien, leer, hacer fotos, realizar actividades creativas, ver películas, ir a un concierto, pasear por la ciudad o la naturaleza en soledad, hablar tranquilamente con un/a amigo/a.

Como nuestra actual condición de vida de momento no nos deja mucho margen para descansar o hacer otras cosas fuera del cuidado y vida con los niños, he buscado formas de sentirme mejor y con más fuerzas y ánimos en mi día a día. Además de intentar organizarme con mi pareja para tener algunos momentos libres lo que procuro hacer es focalizarme en el presente durante mis actividades diarias, es decir, cuando estoy en la ducha, ESTOY en la ducha, cuando ordeno, ESTOY ordenando, cuando juego con los niños, procuro estar AHÍ y no en la lista interminable de pendientes. Hace algunos años estuve revisando parte de la obra del historiador de las religiones Mircea Eliade y en uno de sus libros explica por qué es tan importante en las sociedades modernas las actividades de entretenimiento como ir al cine, salir a comer fuera, ir a conciertos, etc, él dice que es por una necesidad del ser humano de conectar con el tiempo sagrado, es decir, el tiempo que no es ayer, ni mañana, en el cual se vive y se conecta con el todo. Antiguamente prácticamente la totalidad de actividades humanas se consideraban sagradas, tales como comer, tener sexo, danzar, cazar, preparar los alimentos, confeccionar la vestimenta, recolectar, hacer una vivienda, esto es, eran actividades que se realizaban en el presente, en el vivir.

A mi tomar consciencia de esto me ha ayudado a conectar con mi presente, cuando me siento cansada y simplemente no puedo descansar, intento estar ahí en ese momento, me libera de mucha carga mental, me aporta mayor sensibilidad al estado de mi cuerpo, me permite conectar mejor emocionalmente con mis hijos y, en general, me pone de buen humor, yo llamo a este estado «conexión con mi cheerleader interior».

Te invito a conectar con tu presente, a disfrutar de cada actividad que realizas día a día, a poner consciencia en lo que haces y en cómo te sientes cuando haces eso que haces, tus emociones son tu mejor guía para saber si quieres vivir como estás viviendo, o de lo contrario, necesitas hacer un cambio para poder vivir en tu tiempo sagrado.

 

2 comentarios en “El descanso sagrado”

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